Cuando el "hacer" te roba el "estar": La lección de las burras perdidas
En 1 Samuel 9, vemos a Saúl en una misión que parece insignificante: buscar unas burras perdidas. Al día de hoy, podríamos decir que Saúl estaba en medio de un "trabajo cotidiano". Pero mientras meditaba en esto, me di cuenta de algo que nos pasa a todos: el ser humano vive en una búsqueda constante.
A veces buscamos un talento, un don específico o ese ministerio "importante" que tanto anhelamos. Sin embargo, en medio de esa búsqueda, corremos el riesgo de convertirnos en una Marta.Marta no estaba haciendo algo malo. Ella quería que todo fuera perfecto para Jesús; quería servirle con excelencia. Pero aquí está la verdad sin filtro: el ajetreo le robó el momento. Su deseo de hacer le quitó la oportunidad de estar.
A menudo nos afanamos tanto por las cosas de este mundo —incluso por las cosas "de la iglesia"— que nos olvidamos del propósito real. Nos olvidamos de que allá afuera hay personas que no necesitan ver nuestra perfección o nuestra excelencia, sino que necesitan que les hablemos del Dios maravilloso que conocemos.
Saúl buscaba burras y terminó encontrando un reino porque se detuvo ante el profeta. Marta buscaba servir y terminó frustrada por no detenerse ante el Maestro.
Hoy la invitación es directa: Suelta el afán. No dejes que el servicio te aleje de la fuente. Antes de salir a hablar de Él, hay que saber estar a Sus pies, como María.
Si puedes entender que tu valor no está en cuánto haces, sino en Quién te llamó, entonces...
La verdad no siempre es cómoda, pero es la que liberta. Nos vemos en lo profundo.
Si este mensaje sacudió algo en ti, compártelo con alguien que necesite despertar.
— Michelle RV en Nieve.

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